domingo, 26 de mayo de 2019

Alpes 2015. Ruta 13. Mortirolo y Gavia

Última ruta del viaje, que supone ya el decimotercer día consecutivo de bici. Para hoy tengo preparada una de las rutas clásicas de la zona de Bormio, 113 Km. y 3.100 m. de desnivel acumulado con los puertos del Mortirolo y el Gavia.

Inicio la ruta temprano, apenas pasadas las 7 de la mañana. Desde Sant Antonio bajo hasta Bormio donde sigo por la SP27, ruta alternativa a la carretera general del valle la SS38. Por esta carretera provincial voy descendiendo la Valtellina atravesando los pueblos del valle en un largo recorrido siempre favorable pero donde hay que dar muchos pedales. En 33 Km. llego a Mazzo in Valtellina el pueblo donde se inicia la vertiente más famosa del Mortirolo.
Estrenado por el Giro en el año 1990 por la vertiente de Monno en el 91 se subió por primera vez por Mazzo, la vertiente utilizada habitualmente por el Giro y el puerto más duro que se había subido hasta entonces. Muchas veces se ha subido desde entonces, siempre como puerto de paso, y sus rampas han sido escenario de grandes batallas que lo han convertido en un puerto mítico. Y aunque a día de hoy otras ascensiones le superen en dificultad el Mortirolo sigue siendo un puerto temido por todos los ciclistas que afrontan su conquista.

Pues aquí estoy preparado para la escalada junto al cartel de inicio del puerto con perfil incluido. Encontrar el camino del puerto no tiene mucha dificultad al estar continuamente señalizado con varias indicaciones.
Al salir del pueblo pronto la pequeña carretera se mete en un frondoso bosque y la pendiente se sitúa ya en el 10%, aunque durante un par de Km. va a ser muy irregular alternando rampas más duras con algún descansillo que deja recuperar.

Esto es solo el aperitivo y una vez superada la iglesia de San Matteo viene el tramo más terrorífico de la subida. Durante más de 5 Km. la pendiente no va a dar respiro, siempre por encima del 10% y con continuas rampas entre el 15 y el 20%. La subida va a seguir casi permanentemente dentro del cerrado bosque, con muchas curvas, aunque las vistas que ofrece sobre el valle sean más bien escasas. A estas alturas del viaje las piernas no están ya para muchos alardes y el ritmo que llevo es bastante cansino aunque las pequeñas paradas para sacar alguna foto me sirven para recuperar un poco.

Se hace muy duro este tramo pero llegando a Piaz la pendiente empieza a aflojar un poco y pronto alcanzo la curva donde se encuentra el monumento al gran escalador Marco Pantani donde la parada es obligatoria.

Lo peor ha pasado y los 3 Km. que me faltan aunque sigan teniendo su dureza, sobre el 9% de pendiente media, ya no tienen nada que ver con los anteriores. Ahora el bosque va a ir perdiendo protagonismo y deja paso a las praderas, resultando visualmente mucho más atractivo.

Se disfruta más en esta parte final antes de coronar este Passo della Foppa, que es la otra denominación que tiene este puerto. Al final entre los descansillos del inicio y el final bastante más asequible me dejó la sensación de no ser tan difícil como me esperaba. Quizá el haber pasado unos días antes por el terrorífico Zoncolan tenga algo que ver en esta impresión, pero que nadie se lleve a engaño el Mortirolo es un puerto durísimo con una tremenda parte central.

Son un poco más de las diez de la mañana y en todo el rato que estoy en la cima no pasa nadie por allí así que al final me tengo que echar yo la foto…

La vertiente de Edolo por la que desciendo no tiene nada que ver con la de Mazzo y es la más fácil de todas las que tiene el puerto, con una pendiente mucho menor que hace la bajada más cómoda.

Después de pasar por Monno llego a la SS-42, la carretera principal del valle de Camonica que se dirige al passo del Tonale. Unos 15 Km. tengo que transitar por esta vía hasta llegar a Ponte di Legno, siempre en ligero ascenso y con un poco de tráfico, que se termina haciendo algo pestosa.

Esta localidad se suele considerar el punto del inicio de la segunda ascensión de la ruta el Passo Gavia. Uno de los grandes puertos alpinos, incluido por primera vez en el Giro en el año 1960, aunque luego no volvió a aparecer hasta la edición de 1988. Dantesca etapa la que se vivió ese año en el ascenso del puerto, todavía con una parte sin asfaltar, y sobre todo en un descenso infernal con nieve y temperaturas bajo cero. Llegaron juntos a la meta Breukink que se llevo la etapa y Hamspten que se puso líder y al final termino ganando aquel Giro. Johan Van der Velde que había pasado el primero por la cima perdió en la bajada hasta Bormio nada menos que 46 minutos.

Al año siguiente se volvió a incluir de nuevo en el trazado del Giro y esta vez la etapa tuvo que ser cancelada. A partir de ese año tanto el Gavia como su vecino Stelvio han sido incluidos solo esporádicamente, teniendo en cuenta el gran riesgo que conlleva pasar estos puertos de gran altitud en el mes de mayo.


Abandono Ponte di Legno por la SS-300 y empiezo a subir de inicio sin demasiada dureza. Pronto llego a un área recreativa con una fuente y aprovecho para comer algo y coger agua.

Después de la pequeña parada reanudo la ascensión y enseguida llego al primer Km. duro del puerto al 9% de pendiente media, aunque el siguiente hasta llegar a Santa Apollonia es mucho más suave.

A partir de aquí ya no hay descanso y la pendiente media de los 11 Km. que restan para llegar a la cima van a estar en torno al 9%. Empiezan las herraduras y después de superar la segunda de ellas la carretera se mete en el bosque y pasa bruscamente de los dos carriles que tenía a ser una minúscula pista que sigue manteniendo un asfalto perfecto. Esta es la zona más dura del Gavia y las rampas entre el 12 y el 15% se van sucediendo mientras atravieso el espectacular bosque.

Después del bosque continúan las herraduras ahora ya con magnificas vistas del fondo del fondo del valle que he dejado atrás y las cumbres a las que me voy poco a poco acercando.


Terminan las curvas y la carretera va a ir ahora colgada en la ladera de la montaña con un trazado mucho más rectilíneo, quedando el barranco siempre a la izquierda.


Llego hasta la boca del túnel. La pista que lo bordea por la izquierda es impracticable y no queda otro remedio que pasar por él. Tiene unos 500 m. de longitud y no está iluminado así que he puesto una luz delantera para atravesarlo sin problemas.


Las praderas han quedado atrás y la parte final del puerto discurre por un terreno rocoso y agreste. Después de superar una curva a la derecha me encuentro frente al muro final con una curva de vaguada por encima del torrente que baja desde la cima y tres curvas de herradura posteriores cuyo trazado se adivina perfectamente desde aquí abajo.


La dureza del puerto empieza a pasar factura y a estas alturas voy ya pidiendo la hora así que cuando llego a las curvas tengo la excusa perfecta para detenerme a sacar unas fotos de la impresionante panorámica sobre el lago Nero y el último tramo de ascensión superado.


Después de las herraduras todavía queda un último Km. que afortunadamente no es tan duro y me permite coronar el puerto con algo menos de sufrimiento. Uno de los grandes conquistado así que lo primero es la foto en el cartel y después a recuperar fuerzas con una cervecita y un bocata que me tomo al solecito en la terraza del Refugio Bonetta. Momentos como este no tienen precio.


Son casi las tres de la tarde y hay que reanudar la marcha. Unas últimas fotos al lago Bianco antes de abandonar definitivamente la cima y un poco más abajo otra parada en el monumento a los caídos en la primera guerra mundial con el glaciar de Dosegù como fondo.


Larga bajada con más de 20 Km. de longitud la que tengo por delante. Esta vertiente, aún siendo también un gran puerto, no tiene la dureza y espectacularidad de la opuesta. La batería de la cámara está en las últimas y hago el descenso más rápido que de costumbre y con poquitas paradas, solamente en alguna herradura y poco más.


El viaje de este año ha llegado a su fin y no ha podido tener mejor colofón con esta espectacular ruta.